Fundació Caixa Carlet
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Juanvi Monzó

Juanvi Monzó

Del 24 de octubre al 24 de diciembre de 2003.


Catálogo editado por la Fundació y a disposición de los interesados.


ISBN: 84-933366-2-9


¡Saravá Juanvi!

I
Hace más de un mes, a finales de Junio, iba en mi moto, buscando un restaurante para la inauguración de la exposición de Gilberto & Jorge cuando vi una figura amiga caminando por la acera, era Juanvi, Juan Vicente Monzó, amigo muy querido desde hace muchos años, desde mi juventud  de estudiante en la Universidad  Literaria de Valencia. Paré un momento para saludarlo.
Aquella fue una muy breve aunque efusiva conversación callejera – sin bajar de la moto- en la que me dijo que quería que visitara su estudio para enseñarme las pinturas en las que había estado trabajando desde hace tiempo y que ahora iba a mostrar, por primera vez en una exposición.
Durante estos últimos años Juanvi y yo nos hemos visto muy de vez en cuando y en circunstancias convencionales, poco distendidas, en general encuentros casuales  como este, en direcciones opuestas por la calle, o visitas suyas acompañado de su pareja y amigos a mi galería.
Desde que ambos iniciamos esa etapa de nuestras vidas que pone fin al periodo juvenil de estudiantes para convertirnos en individuos cotizantes y más o menos estables, en la que, casi sin darnos cuenta, el grupo de amigos que han estado tan estrechamente unidos – como tripulantes de una barca que navegaba felizmente sin destino, de día y de noche – se va disgregando, por motivos diversos, diferentes estudios, trabajo, nuevas relaciones, hijos, etc…, el tiempo, que entonces era tiempo compartido, se fue haciendo privado y fue tirando de nosotros con las maromas de esas otras embarcaciones que habíamos abordado. A pesar de ello nuestra relación fue resistiendo a ese inevitable proceso, aunque cada vez con menor intensidad y menor frecuencia.
Entonces, cuando llevados por las diferentes corrientes  veíamos como se iban alejando de la borda de La Barca, uno a uno, los tripulantes de los mejores años, (no demasiado conscientes de la amenaza de que también nos llegaría el momento de aparejar y arriar nuestra pequeña embarcación privada)  y observábamos cómo se iban fundiendo con el inmenso horizonte del mar, siempre nos quedó la esperanza de que  cualquier día en cualquier puerto nos volveríamos a encontrar y  cabría la oportunidad de escuchar, en clave amiga,  que no necesita de previas explicaciones, apasionantes relatos de otras vidas que seguirían siendo de alguna forma las nuestras.

Eso es lo que sucedió el pasado 3 de julio, miércoles cuando Juanvi me invitó a su estudio  y cuadro a cuadro pude presenciar su relato, y escuchando sus comentarios, asentir a su obra, disfrutarla como espectador privilegiado y cómplice, seguir el hilo de su discurso, el curso de ese hilo que nunca se rompió,  que ahora recuperábamos y que yo intento seguir también con este escrito.





II                                                 

Juan Vicente Monzó vino desde Requena a Valencia a finales de los años sesenta para ser pintor. Su decisión fue indiscutible y firme desde el principio. Pero, debido a su carácter y a su situación, se buscó una fórmula para no estropear o maltratar ese ideal, una coartada: estudios de Filosofía, que no de Bellas Artes, y en cambio, como tenía que ganarse la vida, entró a trabajar como ayudante de pintores, primero con Jorge Teixidor, luego, y por más tiempo, con el Equipo Crónica. O sea, hizo lo contrario de lo que es habitual: estudiar Bellas Artes y ganarse la vida en cualquier otro empleo como camarero o repartidor de pizzas. Esta actitud indica mucho acerca de cómo es su carácter: La decisión preservar su ideal de la pintura y su Yo (por contra, una de las actitudes más recurridas del mundo artístico que es un jardín lleno de narcisos) y trabajar para el lucimiento de otros yos, al mismo tiempo que aprendía no sólo a pintar, sino qué y cómo se cocían las cosas en el mundo del arte (que aunque desde fuera se pueda pensar lo contrario, no difiere de otros mundos en cuanto a intereses, amiguismos, juegos sucios, afán de protagonismo, etc., sólo que es mucho más snob). Esta información que JuanvI recibió de primera mano, viviéndola en sus carnes, y que por desgracia no enseñan, ni teóricamente, en las escuelas de BBAA, a otro le hubiera servido para tener contactos, saber con quién hay que hablar y qué es lo que hay que decir a cada uno en cada situación y le hubiera conseguido cientos de exposiciones en los mejores espacios. Pero para él eso hubiera sido a costa de LA PINTURA y de su bien protegido YO, con lo que tomó la decisión de seguir trabajando para otros y de seguir pintando para él mismo -y para algunos de sus amigos ?con la libertad y la tranquilidad de quién sabe que no va a entrar nunca en ese campo de batalla.

Con todo ese bagaje asimilado durante más de dos décadas el resultado que ahora presenta Juanvi, exponiendo sus obras públicamente, exponiendo ese Yo por tanto tiempo preservado, exponiéndose a ser juzgado como artista y abandonando por un momento su característica frase, ¡Yo no quiero líos!, con esfuerzo y placer al mismo tiempo, agridulcemente, contradictoriamente, como es condición de los humanos, el resultado, repito, son dos espléndidas series: El Convite de Diótima y Las Malas Artes que muestran a un pintor muy culto, muy reflexivo e irónico, poseedor de un gran sentido crítico y técnicamente impecable y cuyas obras no agotan su contenido al primer golpe de vista sino que  invitan al espectador avezado a participar e involucrarse en la interpretación de toda una red de relaciones, citas, etc., que abarcan desde la Historia del Arte y de la Cultura hasta la reflexión y la crítica social de nuestra realidad contemporánea.

Desde aquí quiero felicitarle por haber tomado esta decisión – a la que tantas vueltas le habrá dado – y hacerlo a la manera del gran Vinicius que me esta acompañando con su música desde hace un rato mientras escribo estas líneas:
¡Saravá Juanvi !

                  
Tomás March 


  • Calendario: 24/10/2003 - 24/12/2003
  • Organiza: Fundació Caixa Carlet
  • Patrocina: Fundació Caixa Carlet
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